Ensayar el ensayo: La vida engorda

La CALA, 2016
Chodes, España

Dirección: Grassa Toro

 

“Soy yo mismo la materia de mi libro”. Con una sola frase, Montaigne establecía las reglas del género que acababa de crear: el ensayo.

Un ensayo trata de su autor, un ensayo es la escritura que pone a pensar a quien la escribe sobre sí mismo y su relación con la realidad, con cualquier aspecto de la realidad.
En un ensayo no caben los descubrimientos ni las invenciones, un ensayo se ocupa de lo que ya ha sido, de lo ya vivido, se ocupa de lo ya aprendido, y trata de ordenarlo de un modo nuevo, de dar forma a lo informe, quizás sin otra pretensión que la de re-conocerse.
Un ensayo no es escritura científica ni filosófica, no es una confesión ni un perfil autobiográfico; tampoco es un reportaje ni un manual de buenas costumbres.
Todo lo que no es un ensayo, todo lo que no está obligado a ser le permite no proponer más verdades que la de un yo que quiere ser honesto consigo mismo; le permite no intentar demostrar nada, mucho menos convencer; no agotar un contenido, antes bien: explorar relaciones con contenidos afines; no limitar la trayectoria del discurso a las imposiciones de la lógica.

Un ensayo es una forma de escritura , tal y como la define Max Bense: “Escribe ensayísticamente el que compone experimentando, el que vuelve y revuelve, interroga, palpa, examina, atraviesa su objeto de reflexión, el que parte hacia él desde distintas vertientes y reúne en su mirada espiritual todo lo que ve y da palabra a todo lo que el objeto permite ver bajo las condiciones aceptadas y puestas al escribir”.

La CALA inicia un nuevo Programa de actuación titulado Ensayar el ensayo. Ensayar el ensayo ofrece un espacio y un tiempo para la escritura en compañía, a través de un relación dialéctica que entiende el diálogo como herramienta de conocimiento.
Un ejemplo de acciones del Programa contempla: la definición de un contenido; el inicio de una correspondencia que se mantiene hasta el final del proceso; la consulta de fuentes vivas y/o documentales; la conversación física; la elaboración personal de una escritura verbal y/o visual.
Los espacios de diálogo son virtuales y físicos (en la sede de La CALA), dependiendo de las necesidades.
El tiempo del diálogo se establece entre un mínimo de treinta días y un máximo de cuarenta y cinco días, continuos.
La dirección de Ensayar el ensayo corresponde al escritor Grassa Toro, que se convierte en el principal interlocutor.

Con la denominación Ensayar el ensayo queremos abundar en esa modestia que Theodor W. Adorno reconocía en Montaigne cuando había nombrado ensayos a su creación; modestia que Adorno calificó de “orgullosa cortesía”.
Ensayar el ensayo es, modestamente, la ocasión para intentar una escritura subjetiva, generalista, provisional, escéptica, fragmentaria, inacabada, privada, directa, inmediata, espontánea, libre, subversiva, bella.

Grassa Toro

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